Todos somos personas

Todos somos personas

Somos personas, como usted, y añadiría, felices. Hace unos días, leí un articulo de un compañero, Pedro Moreno Aincat,  que dedicaba su post a “los que nos odian”. Me gustó.

El mío de hoy se lo dedico a los amargados, infelices, descorteses, desconfiados y con los que sinceramente, no estoy dispuesta a trabajar. Menos mal que hay pocos, y también, menos mal que por inmobiliaria Monpas apenas se asoman, pero, “haberlos haylos”.

Nuestro trabajo, es una profesión de alto voltaje, responsabilidad, compromiso, entrega. De tratar con personas primero y después, de ayudar a vender y comprar lo más preciado que uno tiene después de su familia. Esto requiere confianza, respeto, sosiego y reconozco, que es un momento a veces estresante para una persona que tiene que hacer una operación inmobiliaria. Por eso, la base de la relación comercial tiene que estar basada en muchos principios, pero sobre todo sobre la base de la confianza y el respeto mutuo.

“Vender mi casa”, qué momento más “alegre” porque me cambio a una casa más grande y mejor. “Triste”, porque no llego a fin de mes con esa hipoteca tan alta y quiero respirar, pero me da pena vender. “Melancólico”, porque es la casa que mis padres construyeron peldaño a peldaño, con el esfuerzo del ahorro de muchos años. “Tormentoso” porque mi matrimonio ha fracasado y me trae tristes recuerdos de mi ruptura. Y muchas diferentes situaciones que producen estrés.

“Comprar mi hogar”, un momento feliz, porque tengo trabajo fijo y me conceden la hipoteca. “Triste”, porque aunque estoy encantado con la idea de mirar pisos, mi padre murió hace seis meses y necesitaría su consejo en este momento. “Inquietante”, porque nadie me ha explicado por donde empiezo. “Estresante”, porque no sé qué impuestos, gastos y papeleo tengo que hacer para comprar mi casa. “Sosiego”, porque me separé hace tres años, comienzo una nueva vida y he sido capaz de pasar página y me he lanzado a compra casa yo solo.

Todas estas sensaciones y muchas más las sienten nuestros clientes, y yo misma en mi propia piel al tratar con ellos, tanto vendedores como compradores. Todas son de lo más normales al meternos en la vorágine de comprar o vender nuestra casa. Pero lo importante, repito, es el mutuo respeto y la confianza para sobrellevar y gestionar personalmente y acompañados mutuamente estas situaciones.

Mi trabajo consiste en AYUDAR a las personas a eliminar el estrés en sus necesidades inmobiliarias, y podría decir, “a la hora de vender o comprar”, pero digo necesidades. Quiere decir, que hay muchas veces que asesoro, escucho, explico y atiendo, a personas que no van a comprar ni vender conmigo, pero igualmente me necesitan para un consejo inmobiliario e incluso personal.

Algunas veces, hago una valoración de una situación personal para analizar si a la persona le compensa vender o no. Valoro una casa para saber cuanto les va a pagar al resto de los hermanos alguien que quiere quedarse con el piso de herencia familiar. Hago una recomendación a una pareja que empieza a buscar casa y les hago un estudio del importe óptimo de compra. Y muchos, muchos otros consejos.

Lo hago de corazón, sin pensar en el beneficio económico que pudiera haber detrás, solo respeto y atención a alguien que me necesita. No cobro nada por aconsejar, solo cedo mi tiempo y mi experiencia a las personas que lo necesitan. Lo hago encantada.

Explicado esto, no estoy dispuesta a que nadie en mi relación profesional mienta, me engañe, manipule, maltrate a mi equipo, no tenga palabra, grite, exija, no valore los esfuerzos, y un largo etc desagradable.

Señores, cuando pido una documentación es porque la necesito. Cuando pido un certificado energético, que no lo ha hecho la empresa que conozco,  y quiero verificar si está inscrito en el registro de industria, es porque lo necesito. Cuando pido información sobre la comunidad (obras pendientes, plazos, ITE del edificio…), es porque lo necesita mi cliente comprador que se merece una transparencia en la información.

Si no vendo su casa, dentro del plazo medio de mi oficina (60 días de media), es por que su casa sale de la media por diferentes motivos ( precio, oferta, estado..). Si además, la oferta llega a los 185 días, con una bajada de precio de menos de un 5%, igualmente nos merecemos un respeto y aun diría más, una palmadita en la espalda. Porque usted quiere vender no? Cuando solicito unas escrituras, cuando le aconsejo a una persona primero vender y luego comprar…Me merezco un respeto.

Hay personas que esto lo consideran ser malos profesionales, ser de la CIA, no saber vender, no hacer lo que uno promete y no sé que más…Lo que me parece es que esas personas son unas desagradecidas cuando menos.

Aceptamos en nuestra  empresa personas que no conocemos. Con personalidades diversas, experiencias anteriores, traumas, necesidades diferentes. A todas se les recibe con la mejor cara,  se les aconseja, se les hace un reportaje fotográfico profesional, se les cualifican sus compradores. Les asesoramos sobre diversas cosas, se les envía un bonito centro de flores si están en el hospital. Se les aconseja que no es recomendable comprar sin vender. Se les ofrece llevarles la compra a casa si están enfermos. También vamos a una casa a pasar una oferta personalmente cuando alguien lo necesita, y encantados además.

Mientras tanto, el comprador esperó. Esperó la respuesta cerca de 3 semanas y estuvo ahí, porque yo le di explicaciones y le trasmití seguridad. Le expliqué que a veces, las personas cambiamos de idea, o necesitamos tiempo o estamos delicadas de salud…

Seguiré haciendo mi trabajo con entusiasmo, confianza, alegría, pasión y profesionalidad. Seguiré trabajando a éxito y no cobraré por el esfuerzo, ilusión, consejo, marketing… hasta que no venda una casa.

Pero no voy a consentir que nadie me insulte, nos desprecie a mí y a mi equipo por chulería, despotismo, exigencia. No voy a consentir que no valoren las relaciones personales, la delicadeza, la educación. Tampoco, que no se tome en cuenta el trabajo realizado, la palabra, el compromiso.

Me indigna que dejen plantado a un comprador la víspera de un contrato de arras, por capricho y altanería, sin más explicaciones. Después tengo que dar las explicaciones sin respuestas, en mi despacho, cara a cara, con educación, profesionalidad y respeto hacia el cliente comprador. Que pena, después de soñar con su futuro hogar, de esperar la respuesta pacientemente en la negociación, de aceptar plazos y precio, se ha quedado sin casa. Las explicaciones las doy yo, que soy una profesional inmobiliaria y que me desvivo por las personas, mis clientes. Lo hago porque SE LO MERECE, en mayúscula.

Si usted no es feliz, si está amargado, si está solo, o si simplemente usted es así, no cree un vinculo profesional problemático con nadie, tampoco conmigo. En Inmobiliaria Monpas tratamos a las personas como nos gustaría nos tratasen. Con respeto y educación, seriedad y sencillez, transparencia y dedicación. Pero sobre todo, con ilusión y mucha pasión.

En mi nombre y en el de mis colaboradores, desde Inmobiliaria Monpas, a este tipo de personas, les deseamos una larga vida, felicidad y lo mejor de si mismos.

Hay gente a la que no mereció la pena conocer. Gracias a dios, nosotros si somos felices.

 

Cristina Repáraz.

Tu agente inmobiliario.

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